202020: una iniciativa para el cambio

A un mes de haber empezado el año 2020, es necesario hacer un alto para observar la situación actual de nuestro planeta. Seguramente, al hacer este ejercicio, encontraremos un sin fin de problemas sociales, económicos, políticos, ambientales, personales, entre otros. Su complejidad es tal, que pareciera imposible que en la siguiente década lográramos resolver todos estos conflictos, o alcanzar los 17 objetivos del desarrollo sostenible que plantea la ONU en su Agenda 2030.


No obstante la preocupación es notoria. Basta con observar las fotos de millones de personas en diferentes partes del mundo protestando y exigiendo que se tomen acciones ante el Cambio Climático. Nos encontramos en un momento donde hay esperanza de que las cosas cambien y, afortunadamente, aún tenemos tiempo para hacer que esto ocurra.


Ante esta situación existen varias posturas que adoptar. La más sencilla sería la de culpar a otros por lo que está ocurriendo. Sin embargo, esta manera de ver las cosas no nos ayudará en mucho, pues podríamos pasar años esperando a que otros hagan algo, lo cual sólo incrementará esta sensación de impotencia ante un mundo que nos parece tan grande y nuestras propias fuerzas que se sienten pequeñas. No obstante, hay otra opción: sumar la energía de todas las personas que nos sentimos así y asumir la responsabilidad de hacer lo que está en nuestras manos para cambiar esta situación. Si logramos esto, podríamos hacer cosas inimaginables.


La realidad hoy en día es que somos más los que estamos profundamente preocupados por la crisis humanitaria que estamos viviendo que los que no. Lo que pasa es que no siempre sabemos de qué manera nosotros podemos intervenir, pues a veces las acciones que hacemos parecen minúsculas y aisladas, de tal manera que los resultados no se dejan ver y nuestra energía se disipa.

Pero, ¿qué pasaría si todos los millones de personas que queremos hacer algo nos uniéramos y centráramos toda nuestra energía en acciones muy pequeñas pero bien organizadas? ¿Seríamos capaces con esto de no sólo transformar nuestra realidad, sino de recuperar la confianza en el poder que tenemos como humanidad? ¿Y si en lugar de sólo imaginarnos un mundo mejor, nos atrevemos a construirlo a través de nuestros hábitos diarios?

El proyecto 202020 busca precisamente eso: que todas aquellas personas que queremos hacer que este planeta sea un lugar mejor para todos los seres vivos que habitan en él, unamos nuestras fuerzas y realicemos a lo largo del año 2020, veinte acciones sencillas que requieren un poco de nuestro esfuerzo para convertirse en hábito. Hoy en día no basta ya con salir a la calle y manifestarnos. Es momento de despertar, de tomar consciencia de que la responsabilidad no es de unos pocos, sino que es de todos. La esperanza de cambiar las cosas recae en que todos actuemos individual y colectivamente a favor de esta transformación.



En este universo, del cual todos formamos parte, cada uno de los elementos está interconectado. A veces sentimos que vamos solos por la vida sin darnos cuenta de que nuestra propia existencia es fruto de millones de relaciones que nos han permitido el día de hoy llegar hasta donde estamos. Si tan sólo pensáramos en las actividades que hemos realizado el día de hoy, veríamos aparecer plantas y animales que sirvieron para alimentarnos; personas de otras partes del mundo que colaboraron para que hoy tengamos ropa que vestir; agua de lluvia y de ríos que nos permitieron estar limpios e hidratados; entre muchos otros ejemplos. Sin lugar a dudas todos estos elementos han impactado nuestro día de hoy sin que nosotros fuéramos conscientes de ellos. ¿Pero qué pasaría si pusiéramos un poco más de consciencia en estos detalles e intentáramos que el impacto que nosotros tenemos en nuestro entorno fuera lo más benéfico posible?


Es sabido que pequeñas acciones pueden generar grandes cambios. En Nueva York, por ejemplo, bastó con limpiar los grafitis y convertir al metro en un lugar limpio y ordenado para disminuir drásticamente los índices de violencia que ocurrían en dicho transporte público. Igualmente, bastó con el video de una tortuga sufriendo por tener en su interior un popote o pajilla, para que varios países empezaran a tomar acciones legales en contra de los plásticos de un sólo uso. En otras palabras, tenemos mucha más capacidad de la que creemos, sin embargo, hace falta unir fuerzas para lograr lo que soñamos.


Imaginemos, por ejemplo, que en una ciudad, cientos de miles de personas pusieran una cubeta en su regadera para recolectar el agua que cae mientras ésta se calienta. ¿Cuántos litros ahorraríamos si con esa agua limpiamos la casa, regamos las plantas o la utilizamos para el WC? O, ¿qué pasaría si se retomara la buena costumbre de desear un buen día a las personas con las que nos cruzamos en la calle? Seguramente habría más sonrisas e incrementaría la confianza entre los ciudadanos.


Estos ejemplos forman parte de las 20 acciones que impulsaremos este año. Probablemente habrá acciones que algunos ya hagan y otras que pueden implicar un reto. Las actividades propuestas son sólo una base mínima, pues siempre podemos hacer un poco más, sin importar lo mucho o poco que ya hagamos. Además, ya que el problema incide en cada uno de los ámbitos de nuestra vida necesitamos actuar desde todos los frentes posibles de manera holística. Por eso, a fin de diversificar los ámbitos de incidencia, dichas acciones estarán divididas en cuatro temáticas que se relacionan entre sí: conciencia ambiental, sana convivencia, consumo responsable y desarrollo personal. Cada una de ellas será difundida paulatinamente a través de redes sociales, e irá acompañada de información que nos ayude a comprender un poco más sobre el impacto positivo que puede tener en nuestro entorno.


La clave del proyecto no son las acciones en sí mismas, sino en la fuerza y los beneficios que generaremos al ser miles o millones de personas trabajando al unísono por un mismo objetivo: crear un planeta que nos permita ser felices y vivir en armonía con todo cuanto existe. Si logramos esta unión, ¿qué podremos lograr después? Tal vez, al sentir que no estamos solos podremos atrevernos a enfrentar mayores problemas como la corrupción, la discriminación y la violencia. Como decía Marianne Williamson: "Nuestro miedo más profundo no es el de ser inapropiados. Nuestro miedo más profundo es el de ser poderosos más allá de toda medida. Es nuestra luz, no nuestra oscuridad, lo que nos asusta." Por eso, asumamos ese gran poder que tenemos como individuos y unámonos para transformar nuestro mundo.

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